¿Qué son los libros pop-up?

¿Qué son los libros pop-up?

También conocidos como libros móviles o animados, son aquellos que contienen desplegables, figuras tridimensionales, pestañas móviles, solapas emergentes... Son pequeñas obras de arte que llaman la atención por lo espectaculares que son.

Castillos que se levantan tras abrir la cubierta; casas, árboles, barcos o escenarios plegados que se yerguen, personajes que cobran vida con el paso de las páginas... En muchos casos los libros pop-up son verdaderas obras de arte e ingeniería, que a veces incorporan hologramas, luces y sonido, y que captan inmediatamente la atención de quien lo sostiene en la mano, sea niño o adulto, por su irresistible encanto visual.

En los últimos tiempos, el sector editorial especializado en literatura infantil ha visto cómo este tipo de libro ha gozado de una extraordinaria aceptación entre el público, y el esmero y la innovación de artistas y diseñadores compiten en las nuevas creaciones que llegan al mercado cada tanto. Y es que, aparte de su indudable valor creativo, los libros pop-up son una excelente llave para iniciar a los más pequeños en el amor a los libros y a la lectura.

Historia de los pop-up

El primer libro de estas características se remonta a 1306, durante la Edad Media. Se trataba de una obra de astrología. El filósofo y poeta mallorquín Ramón Llull usó por aquel entonces un volvelle o disco giratorio de papel para explicar una de sus teorías, una técnica bastante popular hasta el siglo XVI.

Durante siglos los libros móviles se utilizaron en el ámbito científico, y no fue hasta el siglo XVIII, con el nacimiento de la literatura infantil, que se destinaron a los niños como medio de entretenimiento. El siglo XIX fue una época de esplendor para estos libros, gracias a varias casas editoras británicas y estadounidenses que rivalizaron elaborándolos con diseños y técnicas cada vez más exquisitas, para servir como regalos de lujo para niños y niñas de familias pudientes.

Las crisis bélicas y económicas de las primeras décadas del siglo XX abarataron los precios, aunque no se dejaron de fabricar y perfeccionar, tanto en Europa como en Norteamérica. Precisamente, parece que la denominación pop-up tuvo su origen en la editorial neoyorquina Blue Ribbon por aquel entonces.

A partir de la década de los sesenta, se perdió interés en ellos y hubo un bajón en la demanda. Aun así, desde los años noventa, gracias a creadores como Robert Sabuda, Matthew Reinhart, David A. Carter, Jan Pienkowski, Chuck Murphy o David Pelham, los libros pop-up sedujeron de nuevo al público. Desde entonces, se han convertido tanto en uno de los obsequios más solicitados para niños como en material de interés para adultos por su valor artístico.

Características y tipos de libros pop-ups

El material principal de fabricación siempre es el papel, aunque en ocasiones se incluyan otros elementos como tela, celofán, goma, cordones u otros. La autoría de un libro pop-up puede quedar a cargo de un escritor, un ilustrador y un ingeniero en papel, de dos de ellos que se repartan el trabajo, o bien de un solo artista que reúna todas las destrezas necesarias.
Un libro pop-up ha de contar con tres características primordiales:

  1. La transformación de imágenes, es decir, una ilustración oculta debe suceder a otra.
  2. El movimiento por el que personajes, escenarios u objetos ilustrados cobran vida mediante animación.
  3. El arte de la tridimensionalidad, que da profundidad y efecto de relieve a la escena que se presenta.

Básicamente, la creación de un libro pop-up consiste en el dibujo y coloreado, el troquelado del papel con mano experta, y su ensamblaje posterior siguiendo unos pasos concretos. Los hay destinados a niños, a adolescentes y también a mayores, puesto que los temas son muy variados: desde cuentos de hadas hasta libros de conocimiento científico o de historia, por poner un par de ejemplos.